Nuestra Historia
La Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores de Guadalajara hunde sus raíces en el siglo XVI, tal y como confirman los documentos conservados en el Archivo del Obispado de Toledo.
Su finalidad original fue rendir culto a la Virgen de los Dolores y ofrecer asistencia a las familias pertenecientes a la Parroquia de Santa María de la Fuente la Mayor, iglesia matriz de Guadalajara y actual Concatedral.
Antes de 1936, los archivos parroquiales recogían referencias a "La Esclavitud de Ntra. Sra. de los Dolores", activa ya en el siglo XVII y dedicada tanto al culto a la Virgen como al apoyo de familias y artesanos de la comunidad.
Durante el primer tercio del siglo XX, la Cofradía estuvo formada mayoritariamente por mujeres bajo la denominación de "Venerable Orden Terciaria de Servitas", quienes mantenían —como siguen haciendo hoy— el culto a la Santísima Virgen cada 15 de septiembre, día de su festividad.
En el verano de 1949, un grupo de hombres, junto al párroco Don Agustín Fernández de la Guerra, impulsó la creación de la Cofradía tal y como se conoce actualmente, vinculada a la Semana Santa. Desde entonces se conmemoran los Dolores de la Virgen en el Viernes de Dolores y se organiza la solemne Procesión del Silencio, celebrada en la noche del Viernes Santo.
En 1996, bajo la presidencia de D. Juan M. Diges Fernández se adquirió una imagen de San Juan, obra del escultor Sr. Dorrego, para completar el Calvario que se instala en el Altar Mayor de la Concatedral. Este paso pasó a incorporarse a la procesión del Viernes Santo.
Un año más tarde, en 1997, la Cofradía solicitó a las Carmelitas Descalzas de San José la cesión de la imagen de la Virgen de los Dolores de su convento para procesionar durante la Semana Santa Alcarreña, acompañando a la Cruz Desnuda cubierta con un sudario.
Finalmente, en 1999, el escultor Sr. Dorrego cedió un Cristo Crucificado, completando el conjunto del Calvario. La Cofradía adquirió definitivamente esta imagen en 2001, siendo bendecida el 13 de abril, festividad de Viernes Santo.




Procesión del Silencio
Nuestras Procesiones
La Procesión del Silencio en la Semana Santa de Guadalajara es uno de los actos más sobrecogedores y solemnes de la ciudad. Bajo la tenue luz de los cirios, los hermanos acompañan en absoluto recogimiento a la Virgen de los Dolores, cuya presencia imprime un profundo sentido de devoción y respeto en todo el recorrido. El paso del Cristo Yacente, el silencio riguroso y el avance pausado de los cofrades convierten esta procesión en un momento único de fe y tradición que marca intensamente la Semana Santa alcarreña.
Nuestro Escapulario

El Escapulario tiene varios significados espirituales, aprobados por la Iglesia católica desde hace varios siglos:
- Estar abiertos a Dios, y a su voluntad evidente en los eventos de nuestra vida.
- Escuchar a la Palabra de Dios en la Biblia y en la vida, a creer en ella y a poner en práctica lo que nos pide.
- Orar en todo momento como un medio para descubrir la presencia de Dios en todo lo que sucede a nuestro alrededor.
- Involucrarnos con las personas estando atentos a sus necesidades.
Antiguamente, siglos XVI, XVII XVIII y XIX, cuando la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores estaba formada únicamente por mujeres, funcionando con el nombre de “Venerable Orden Terciaria de Servitas y Esclavitud de Nuestra Señora de los Dolores, utilizaban como distintivo el escapulario.
Una vez creada la cofradía de hombres en el verano de 1949, se empezaron a usar los hábitos para salir en procesión, pero aquellas personas que no tenían hábito, seguían saliendo con el escapulario.
Fue en la segunda mitad de la década de los 90, cuando se sustituyó el escapulario por la medalla que llevamos y utilizamos en la actualidad.